ARMONÍA

Retro-Conexión | Jalisco Radio

LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA

Este episodio esta dedicado a la memoria del profesor Victor Manuel Medeles, compositor mexicano y un gran maestro de armonía.

El tercer elemento de la música

Estamos tan acostumbrados a hablar de armonía, de acordes, de voces, que se nos olvida lo reciente que es esta invención. El ritmo por ejemplo, es algo tan natural que hasta dependemos de él para vivir; y una melodía puede ser compuesta cualquiera que pueda tararear una canción; pero la armonía nace del intelecto de grandes genios creativos que exploraron sonidos diferentes  y es una de las invenciones más bellas y abstractas en la historia de la humanidad.

La notación musical

La lira griega y el guqin chino que se inventó hace 5000 años es uno de los instrumentos más antiguos que se conocen y aún se sigue utilizando en la música folclórica contemporánea. Estos instrumentos ya podían tocar más de una nota a la vez, y hasta acordes de tres sonidos o más. Pero esos eran solamente sonidos apilados que sonaban bien o los tocaban porque se sentían bien… hasta que por ahí del siglo IX, en la época en la que no existían las partituras, algunos músicos locos comenzaron con la idea de inventar alguna manera de anotar la música para transmitirla de papel en papel y no de boca en boca, porque pues la verdad parece teléfono descompuesto y al rato cada quién la toca como quiere y la descomponen tanto que al final ya ni se parece a la original.

Así que estos señores… señores porque eran monjes, encontraron la forma de anotar una sola melodía en un papel que habían preparado trazando cuatro delgadas líneas paralelas, osea un tetragrama, el padre del pentagrama.

Algo mágico acababa de suceder, la música ya no desaparecía en el tiempo, no dejaba de existir solo porque no había sonido. Su esencia estaba ahí, plasmada en forma de figuras geométricas que navegaban el tetragrama que las sostenía. Ahora, la música también se podía ver, y podían meditar en los sonidos que esas figuras representaban, y comenzaron a entender la relación la relación entre cada nota de la escala, y la importancia de esta relación en el movimiento de la melodía. Ese momento fue como descubrir los elementos de la tabla periódica y sus propiedades porque cada nota tiene un peso, una jerarquía, y cada una produce una sensación diferente. 

El nacimiento de la armonía

Y entonces, tras meses, años, décadas de contemplación y observación, así como los grandes astrónomos  observaban las estrellas tratando de hacer sentido del universo, algún músico filósofo obsesionados con componer la mejor melodía tuvo la idea de apoyar una melodía con una segunda voz, una segunda melodía con una nota diferente que resonaba con la primera y que acentuaba sus sensaciones emocionales… Ese fue el momento en que nació LA ARMONÍA.


Con la música de Richard Wagner ya no sabe uno ni en qué tono está, la armonía sube y baja de un tono a otro sin descanso, vuelan sostenidos y bemoles como en una tormenta de notas imparables que nos engullen y nos llevan al fondo del mar, nos regresan a la superficie y nos vuelven a sumergir una y otra vez.


Por muchos siglos la melodía y la armonía trataron de evolucionar en un periodo de oscuridad lleno de tabúes impuestos por las supersticiones de la iglesia. Muchos acordes eran considerados diabólicos y muchas melodías que eran demasiado lujuriosas para cualquiera que se considerara temeroso de dios.

 Pf! Si en los 80’s decían que Flans era del diablo, no dudo que hayan enviado a las mazmorras a alguno que otro compositor por haber compuesto alguna melodía infernal. Pero ¡en fin! Afortunadamente llegó el renacimiento, ¡el bendito renacimiento!

El Renacimiento

El renacimiento fue la época en la que él fue la época de los artistas Miguel Angel, Donatello, Leonardo Da Vinci, y Rafael, las Tortugas Ninja pues,  bueno así ya no se te va a olvidar quienes eran las lumbreras del renacimiento. 

Y bueno, durante esa época los artistas ya gozaban de mucha más libertad ya tenían más oportunidades para experimentar y explotar esos recursos que habían estado prohibidos durante tantos siglos. Ahora, podían utilizar notas disonantes,notas que chocan unas contra otras, armonías más atrevidas que pueden estremecer los corazones y detienen el aliento de quienes la escuchan.

Bach y la afinación

Hay un suceso técnico de la música que me parece fascinante y que aunque casi nadie sabe qué sucedió ni de qué se trata porque es realmente un poco complicado explicar sin meternos en tantos tecnicismos. Creo que podría compararlo con el momento en que pasamos de televisiones en blanco y negro a televisiones a color, porque antes de este suceso del que hablo toda la música era blanco y negro. A ver Issac, pero de qué rayos me estás hablando compadre. 

 ¿Recuerdas al compositor Johann Sebastian Bach? Sí ese mismo de la famosa tocata y fuga en Re menor. El señor Bach fue otro genio que cambió la manera en la que los músicos componían hasta el renacimiento. En esa época ya había técnicos que afinaban órganos, clavecines, y otros instrumentos de la época que requerían cierto mantenimiento periodico de algún especialista. No era como que hubiera un clavecín en cada cantina con una copa para las propinas; esos eran instrumentos muy novedosos, lujosos,  y extremadamente costosos, así que los cuidaban muy bien. 

Cada organista tenía a su afinador favorito, cada clavecinista tenía a su afinador favorito, cada técnico tenía su manera de afinar, y cada músico afinaba su instrumento según su gusto, así que ya te imaginaras a dónde voy con esto… si, eso era todo un guateque de afinaciones. Pero el verdadero problema era cuando había que cambiar de tono la canción pero mientras mas le cambiaban al tono, más comenzaban a chocar las notas del clavecín con el órgano y con el resto de los instrumentos, así que pues mejor se quedaban en el mismo tono y que la soprano se las arregle.

Ahí es donde aparece Johan Sebastian Bach. Además de ser un maravilloso compositor, Bach era afinador de órganos y clavecines, y ya estaba harto de tanta desafinadera y de que se la pasaban tocando puras canciones en chulo Do mayor, pues si, muy bonito el do mayor, pero… pero… ¿y las otras 11 apá? Así que de una vez por todas, Bach comenzó a afinar sus instrumentos de manera que podía tocar en chulo do mayor… pero podía también tocar en fa# mayor y sonaba bien. ¡WOW! Ahora podían tocar la misma melodía pero con diferentes notas, a diferentes alturas,  con otros colores, otro carácter y podían hacer que esa misma melodía modulara de una tonalidad a otra tan fluidamente como el agua de un arroyo en primavera.

Las armonías tormentosas de Wagner

Después del renacimiento y gracias a los logros de Bach, los compositores que le siguieron hicieron progresos monumentales en la técnica de composición. Genios como Mozart y Beethoven ahora podían componer canciones en los tonos que quisieran, poner cuántos sostenidos y bemoles quisieran, modular de un do mayor a un sol b, y los acordes seguían sonando bien y en armonía. Los nuevos compositores siguieron explotando esta capacidad de moverse de una tonalidad a otra por toda la gama cromática de notas, hasta que llegó un compositor que llevó las cosas al extremo. 

Con la música de Richard Wagner ya no sabe uno ni en qué tono está, la armonía sube y baja de un tono a otro sin descanso, vuelan sostenidos y bemoles como en una tormenta de notas imparables que nos engullen y nos llevan al fondo del mar, nos regresan a la superficie y nos vuelven a sumergir una y otra vez.

Mi maestro de armonía

Uno de los maestros de la escuela de música que recuerdo con más cariño fue el maestro Victor Manuel Medeles que en paz descanse. Sus clases de armonía me recordaban las clases de álgebra por el grado de concentración que requerían, no es queja, me encantaban aunque me dejaran el cerebro frito. 

Algo que nos decía mucho era “Compañero…” eso siempre me gustó de él, siempre nos llamó así, “Compañero, si va a romper las reglas, más vale que suene bien” y en seguida, tocaba mi ejercicio de armonía que traía de tarea. “Uy no compañero ¿que no oye las quintas paralelas?” decía. Obviamente yo ponía la misma cara que cuando me preguntan la raíz cuadrada de 436 y me daba la media vuelta solo para encontrarme con el rostro aterrado de uno de mis compañeros que se acababa de dar cuenta que estaba cometiendo exactamente el mismo error de principiante. 

Debussy

Pero había un compositor francés que se dedicó a “romper”reglas de manera formidable. Claudo Aquiles Debussy, vivió durante la Belle Epoque a finales del Siglo XIX y fue el máximo exponente de la corriente musical que llamamos impresionismo, gracias a su origen en la pintura de Manet. Este señor escribía notas que nadie sabe porque las ponía ahí. Notas que no formaban parte ni de la melodía ni del acorde, pero que simplemente sonaban muy muy bien. No como mis ejercicios de armonía.

Doble tonalidad

Lo que les voy a hacer escuchar a continuación es un experimento de mi parte porque es una de las piezas para orquesta más extrañas que hay.

El día de hoy hablamos sobre la historia de la armonía músical, y cuando llegamos al siglo 20 las cosas se ponen muy raras. Como esta pieza del compositor Darius Milaud con una armonía muy peculiar… ¿o debo decir desarmonía?  Es una composición que no está en dos diferentes tonos a la vez… ¡¿Qué loco no?! La mano izquierda toca en un tono, y la otra toca en otro tono… como si fueran independientes pero al mismo tiempo… sí suenan juntas… como una pareja muy dispareja pero muy enamorada.

Haz click AQUÍ y escucha la playlist de este episodio en Spotify.



Anterior
Anterior

Miami International Ballet Competition

Siguiente
Siguiente

MELODÍA