La historia de la orquesta sinfónica

Retro-Conexión | Jalisco Radio

El día de hoy haremos un recorrido sonoro por la historia de la orquesta sinfónica con música de Vivaldi, Bach, Mozart, Beethoven, y Carl Nielsen. 



¿Que la música clásica es aburrida? ¡Claro que no! La música clásica puede ser tan emocionante que puede llevarte a la euforia y puede ser tan melancólica que hace derramar lágrimas a los guerreros más rudos. Este año, viajaremos en el tiempo y el espacio para conocer los amores y desamores, las guerras y los triunfos que inspiraron las obras maestras de la música clásica.

El Monje Rojo

Se vestía raro, caminaba chueco y también tenía la narizota chueca, era pelirrojo,  traía la greña larga. Como toda celebridad, a donde quiera que iba lo trataban como rey y las mujeres se desmayaban de la emoción cuando lo veían. Se codeaba con la gente rica de la gran ciudad y gozaba privilegios en todos lados. ¡Y cómo no! Sus conciertos eran de otro mundo. Las salas de conciertos se caían con su música y sus solos metaleros impresionaba a los mejores. 

Y ahí estaba todo mundo, formados afuera del foro para escuchar a la gran estrella, “Monje Rojo”. La publicidad decía que tocaría rolas de su nuevo álbum y nadie quiere perderse esa oportunidad.

Si viviera en el siglo 21, Antonio Vivaldi sería tratado como todo un rockstar extravagante o una estrella de Hollywood, y probablemente hasta hubiera tenido uno o dos escándalos de esos para revista de chismes. (No sé, hubiera tenido un par de hijillos bastardos escondidos en algún convento). En fin. Lo que escucharemos a continuación es su concierto para orquesta de cuerdas RV 150. Este concierto está dividido en tres movimientos cortos: Allegro-Andante-Allegro, osea rapido-lento-rapido…


Nos enseñó que el arte es acerca de las emociones humanas, no de fiestas o retratos. Nos enseñó que liberar esas emociones es la verdadera razón de hacer música, no el dinero, ni la fama, ni el reconocimiento; sino las emociones más puras que salen del corazón de cada persona.


Johann Sebastian Bach

Antonio Vivaldi es uno de los exponentes más populares y más importantes de lo que conocemos como el periodo barroco de la música. En este bloque vamos a escuchar a dos grandes de la música, y los dos eran alemanes. Estoy hablando de Franz Joseph Haydn (papá Haydn, como le decían) y el más grande músico por siempre jamás, Johan Sebastian Bach. Los pongo juntos en este bloque porque a pesar de que Bach es el máximo exponente de la música barroca (el mismo periodo de Vivaldi) ya estaba un poco tarde… más bien entrando al periodo clásico de la música. Por eso decían que Bach ya estaba pasado de moda, el seguí componiendo al estilo barroco cuando lo que estaba IN en ese entonces era una música diferente y más nueva, más al estilo Haydn. Aún así, Bach es considerado como el artista que más ha aportado al mundo de la música, tanto por sus innovaciones técnicas como por sus composiciones con una inspiración desbordante.

En sus suites orquestales ya podemos escuchar una diferencia clara en la cantidad de instrumentos y un estilo más robusto en armonías y sonidos que las orquestaciones de Vivaldi.

Papá Haydn

Seguimos con Franz Joseph Haydn. Ahora ya sí ya estamos en pleno periodo Clásico de la música. Ya dejamos el Barroco atrás. Este es el periodo de Mozart, Hershell, y Beethoven. Las orquestas siguen creciendo, nuevos instrumentos aparecen y los que ya existían evolucionan, y evolucionan también las técnicas de ejecución. Ahora las orquestas necesitan espacios más amplios para sus conciertos y se tienen que salir de las cámaras de los palacios y las mansiones para mudarse a los teatros en donde ahora pueden presentar sinfonías y óperas completas.

Wolfgang Amadeus Mozart

Ya para la época de Mozart, las orquestas estaban mucho más definidas. Antes, durante el periodo Barroco, las orquestas no eran en realidad orquestas. Eran lo que había. Los músicos de las “orquestas” de Bach por ejemplo, eran los obreros de la corte que tocaban algún instrumento. Así de: 

- Tu, plomero, ¿que tocas? 

- No pos que la flauta. 

- Vente, necesitamos una flauta. Y tu, allá ¿qué? 

- No pos yo soy el carpintero. 

- ¿Y tiene serrucho? 

- Pues sí. 

- Vengase, algo compondremos pal’serrucho. 

Así que con mucha frecuencia el resultado era deprimente. De hecho Bach llegó a renunciar como director de su orquesta porque los músicos de plano no daban una y su música no es fácil qué digamos. Por eso la mayoría de los compositores de la época componían para lo que hubiera. 

Durante algunas décadas las tradiciones y estructuras musicales comenzaron a tomar forma. Las políticas artísticas comenzaron a cambiar también. El arte en general comenzaba a tener más peso en las estructuras sociales de la nobleza y la burguesía porque reflejaban la sabiduría y elegancia. 

El último clásico

El último de los clásicos fue Beethoven. Ludwig van Beethoven. Es el último porque con él se rompió algo que no se puede volver a pegar. Es como si le hubiera mostrado al mundo algo que no se puede des-ver. 

Beethoven le enseñó al mundo de qué se trata en realidad ser un artista. Nos enseñó que el arte es acerca de las emociones humanas, no de fiestas o retratos. Nos enseñó que liberar esas emociones es la verdadera razón de hacer música, no el dinero, ni la fama, ni el reconocimiento; sino las emociones más puras que salen del corazón de cada persona.

Beethoven no rompió reglas en la música, al contrario, siguió cada una de ellas y sus formas, seguían las mismas tradiciones de Mozart y Haydn a quienes tanto admiraba. Eso sí, encontró las razones (o digamos, pretextos) para incrementar la dotación de instrumentos de sus orquestas, pero nunca sacrificó la belleza de sus partituras.

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