El canto de la Luna

Retro-Conexión | Jalisco Radio

Por Issac Ramírez

Aaah, la Luna, tan bella, pacífica e inspiradora, pero así como está de quieta, nació de manera tan violenta y caótica que casi nos desaparece a nosotros del sistema solar. Hoy vamos a viajar en el tiempo y el espacio 4,500 millones de años hacia el pasado.


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En aquella época de la formación de los planetas, la primera versión Tierra compartía su órbita con Theia, un protoplaneta que tenía más o menos el tamaño de Marte. Para sobresimplificar, un protoplaneta es un planeta muy pequeño que no tiene una órbita en la que sea el macho alfa, y en el caso de Theia, estaba en el mismo carril de la Tierra que ya era el planeta y que dominaba esa órbita alrededor del sol. Como quien dice, se metió en un barrio que ya estaba ocupado y sucedió lo inevitable. 

El impacto interplanetario

En la actualidad se cree que Theia impactó a la Tierra de lado, como dos bolas de billar agarrando chanfle, porque si el impacto hubiera sido directo nos hubiera tocado nacer en un cinturón de asteroides. Pero igual, la fuerza de un impacto planetario a 9.8 metros por segundo debió ser colosal. 

La energía liberada fue tal que las rocas se derritieron instantáneamente, Theia se hizo pedazos y sus escombros quedaron atrapados en la gravedad de la Tierra. Todos esos fragmentos comenzaron a atraerse unos a otros, y mientras más grandes se hacían más fuerza de gravedad adquirían y atraían a fragmentos cada vez más grandes hasta que, en el firmamento se podía observar una Luna 20 veces más cercana a lo que la podemos observar hoy en día. 

¿Te imaginas las noches de Luna llena? ¿Te imaginas las mareas titánicas que había en esos días?

Der Monde - Carl Orff

La trama de esta ópera La Luna (Der Mond) de Carl Orff está basada en un cuento de los Hermanos Grimm y, como todos sus cuentos, es una locura. La historia trata de cuatro jóvenes que vivían en un país donde las noches eran completamente oscuras porque no había ni luna ni estrellas. Un buen día que viajaron a otro país descubrieron a la Luna, ahí muy mona, colgando de un roble: así que dijeron “oye tu esa cosa está chida, ¿y si nos la llevamos pal rancho?” ¡Y matanga dijo la changa! Que se la llevan.

San Pedro en el inframundo (ia)

Pasó el tiempo y cuando los cuatro amigos se hicieron viejos, prometieron que cuando murieran, los iban a enterrar a cada uno con su pedazo de Luna. Al poco tiempo el primero pasó al más allá, luego el segundo, el tercero y así, hasta que el último se llevó su pedazo de Luna. Allá en el otro mundo, cuando los cuatro pedazos se juntaron nuevamente, la Luna comenzó a brillar tan intensamente que despertó a todos los muertitos y estaban tan felices que comenzaron a celebrar con un pachangón al estilo Michael Jackson.

Fue tal el huateque que hasta San Pedro se despertó y cuando se asomó dijo “¡Hey, qué es esto! AAAH ¡La Luna! ¡Ahí está la Luna! Llevamos como 60 años buscándola. ” Abrió un hoyo en su nube y que se deja ir al inframundo… jeje, me encanta esa parte en la partitura de la ópera. Y como si les hubiera caído la chota en antro clandestino, a correr todos y a meterse todos a sus cajones señores difuntos. Finalmente, San Pedro pone orden al caos y cuelga la Luna en el firmamento, para que ahora todos los reinos y todas las naciones puedan ver su luz.

Eclipses

Yo soy Silvestre K’anil, y en esta parte del programa quiero invitarlos a detenernos en uno de los momentos más inquietantes que pueden ocurrir bajo el cielo: el eclipse.

En una emisión dedicada a las estrellas les compartía la fascinación que sentía de niño por el cielo nocturno, por sus enigmas y sus maravillas… y por el conocimiento científico que hoy nos permite comprenderlo mejor. En ese universo de asombro, la Luna ha tenido siempre un papel estelar.

Intentemos imaginar por un instante que estamos en otra época. El reloj que llevamos en la muñeca ni siquiera existe, y me refiero al de cuarzo, ni se diga los relojes inteligentes que te miden los pasos y oxígeno.

No hay telescopios, ni calendarios capaces de anticipar con precisión lo que está por suceder. El día avanza con normalidad… hasta que algo cambia. La luz comienza a disminuir. Las sombras se vuelven extrañas, los sonidos del entorno se transforman, las aves se comportan raro, como desorientadas. El sol —esa presencia cotidiana que marca el ritmo de la vida— empieza a desaparecer y todo se oscurece.

Fases de un elcipse total

Fases de un elcipse total

Los eclipses y las civilizaciones antiguas

Para muchas culturas antiguas, un eclipse no era un fenómeno natural sino que se interpretaba como una señal, un presagio. En distintas regiones del mundo se pensaba que el Sol o la Luna estaban siendo devorados, perseguidos o heridos por fuerzas invisibles. En Mesoamérica, por ejemplo, estos eventos podían interpretarse como momentos de peligro cósmico, instantes en los que el equilibrio del universo parecía tambalearse y era necesario recurrir a rituales para restablecerlo.

Ese asombro —mezcla de temor y fascinación— acompañó a la humanidad durante siglos. Solo mucho tiempo después, gracias a la observación sistemática y al desarrollo de la astronomía, comenzamos a comprender qué estaba ocurriendo realmente. Hoy sabemos que un eclipse es el resultado de una alineación precisa entre la Tierra, la Luna y el Sol.

Sabemos que existen eclipses solares y lunares, totales o parciales y que, aunque pueden predecirse con exactitud, siguen siendo fenómenos relativamente poco frecuentes desde un mismo punto del planeta. Y, sin embargo, incluso con todo ese conocimiento, la experiencia de ver cómo el cielo cambia de pronto conserva algo de ese misterio antiguo. Esa mezcla de ciencia, memoria cultural y asombro es también el punto de partida de la música que escucharemos en este bloque.

The Crazed Moon - Julian Anderson

Uno de los compositores que ha llevado este fenómeno celeste al terreno de la música es el británico Julian Anderson. Nacido en Londres en 1967, Anderson pertenece a una generación de autores interesados en expandir el lenguaje orquestal a partir del color, la textura y la percepción del tiempo sonoro. Su música suele construirse como un paisaje en transformación constante: capas que se superponen, timbres que aparecen y desaparecen, gestos que parecen surgir desde la distancia.

The Crazed Moon, y fue escrita a finales de la década de los noventa. El propio compositor explica que el punto de partida fue una imagen tomada de un poema de William Butler Yeats, donde la Luna aparece descrita como una presencia inquietante, casi desbordada, “trastornada por tantos nacimientos”, avanzando de manera inestable por el cielo.

CRAZED through much child-bearing

The moon is staggering in the sky;

Moon-struck by the despairing

Glances of her wandering eye

We grope, and grope in vain,

For children born of her pain.

Children dazed or dead!

When she in all her virginal pride

First trod on the mountain's head

What stir ran through the countryside

Where every foot obeyed her glance!

What manhood led the dance!

Fly-catchers of the moon,

Our hands are blenched, our fingers seem

But slender needles of bone;

Blenched by that malicious dream

They are spread wide that each

May rend what comes in reach.

Traducción al español:

Enloquecida por tantos partos

La Luna se tambalea en el cielo;

Aturdida por la Luna, por las miradas desesperadas

de su ojo errante

Buscamos a tientas, y buscamos en vano,

A los hijos nacidos de su dolor.

¡Hijos aturdidos o muertos!

Cuando ella, con todo su orgullo virginal,

Pisó por primera vez la cima de la montaña,

¡Qué conmoción recorrió el campo!

¡Donde cada pie obedecía su mirada!

¡Qué hombría dirigía la danza!

Atrapamoscas de la Luna,

Nuestras manos están pálidas, nuestros dedos parecen

Solo esbeltas agujas de hueso;

Pálidas por ese sueño malicioso,

Están extendidas para que cada una

Desgarre lo que esté a su alcance.

A esa visión poética se sumó una experiencia concreta: el eclipse lunar que Anderson presenció en marzo de 1996.  El cambio gradual de la luz, la transformación del color de la superficie lunar y la sensación de suspensión del tiempo que provoca ese fenómeno se convirtieron en material musical. Pero hay otro elemento que atraviesa la obra y le da su carácter más íntimo.

The Crazed Moon está dedicada a la memoria del compositor Graeme Smith, amigo cercano de Anderson, quien falleció de manera repentina a los veinticuatro años. Esa circunstancia marca el tono elegíaco de la partitura: una música que, además de describir un eclipse nos sugiere un estado emocional cercano a la contemplación y al duelo. La obra está escrita en un solo movimiento continuo y se desarrolla como una especie de arco sonoro.

La orquesta no funciona aquí como un bloque homogéneo, sino como un espacio donde los timbres se transforman lentamente, donde el sonido puede volverse casi espectral para posteriormente adquirir una intensidad repentina, como si la luz regresara poco a poco después de la sombra.

Total Eclipse - John Tavener

Después de la visión de la Luna que propone Julian Anderson, el eclipse puede entenderse también desde otra perspectiva. Además de fenómeno astronómico, imagen poética o una experiencia visual, como una imagen cargada de significado espiritual, una experiencia interior. Esa mirada aparece con fuerza en la música del compositor británico John Tavener.

Buzz Aldrin fotografiado por Neil Armstrong

Nacido en Londres en 1944, Tavener desarrolló una trayectoria singular dentro de la música contemporánea. Con el paso de los años, su obra se orientó cada vez más hacia una búsqueda espiritual profunda, influida por la tradición litúrgica de la Iglesia ortodoxa y por la idea de la música como un espacio de contemplación.
En lugar de construir discursos dramáticos o contrastes espectaculares, su escritura tiende a expandirse lentamente, a crear superficies sonoras donde el tiempo parece dilatarse. La obra que escucharemos se titula Total Eclipse.
Para Tavener, el eclipse funciona aquí como una imagen metafísica vinculada a la idea de metanoia, una palabra griega que puede traducirse como conversión o transformación interior.

La partitura toma como referencia la experiencia de San Pablo (Saulo de Tarso) en el camino a Damasco: ese momento de deslumbramiento que, según la tradición, marca el paso de la ceguera espiritual a una nueva forma de conciencia. En la música, esa transformación se traduce en un ritual sonoro donde cada elemento —las voces, los instrumentos, los timbres— adquiere un significado simbólico. 

Después del eclipse, la luz vuelve… pero algo - definitivamente - cambia en la manera de mirar el cielo. Justo me estaba acordando del eclipse solar total, cuya fecha no recordaba con exactitud - pero ya lo busqué- del 8 de abril de 2024, y de hecho fue conocido o apodado como el "Gran Eclipse Mexicano".

Viaje a la Luna

Ahora nos trasladamos al 16 de julio de 1969 en Cabo Kennedy, Florida en donde Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, tres hombres que estaban a punto de ganarse un lugar en los libros de historia como los primeros seres humanos que pisaron la Luna, están sentados en la cima de pues, una bomba gigante: el cohete Saturno V, una bestia de 111 metros de altura (¡Todavía más alta que la Torre Américas!)... y a las 9:32 de la mañana despegaron hacia la Luna.



Este programa radiofónico es producido en Autlán de Navarro, Jalisco, por Harlock Media, en colaboración con Jalisco Radio del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión, y fue posible gracias a Begoña Lomelí, Barcha, Lupita Jimenez, Fabian Pelayo, Silvestre K’anil e Issac Ramirez.


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