Oceanía, el llamado del mar
Retro-Conexión | Jalisco Radio
El continente donde las civilizaciones adoraban la naturaleza, convivían con volcanes y donde navegantes temerarios recorrían miles de kilómetros a bordo de canoas rudimentarias guiados solamente por las estrellas.
Sahul
El Sahul, era una enorme masa de tierra continental al sur de Asia que existió durante la última era glacial hace más de 18 mil años, mucho antes de las grandes civilizaciones del mundo antiguo. Cuando nuestro planeta comenzó a calentarse, el hielo de los polos que se derretían inundó las tierras más bajas de todo ese continente que, poco a poco comenzó a cubrirse de agua y a dar nacimiento a un montón de islas separando a la fauna y a sus habitantes. Sabemos eso porque en la actualidad hay un animal que podemos encontrar solamente en las Islas de Nueva Guinea, Tasmania, Australia y la Isla Canguro, que estaban unidas antes del deshielo de los polos.
La invocación del mar
Compositor: Gareth Farr
Intérprete: Orquesta Sinfónica de Nueva Zelanda
Director: Mary Scott
Del compositor Gareth Farr, La Invocación del Mar (The Invocation of the Sea), fue comisionada para celebrar el 50 aniversario de la Orquesta Sinfónica de Nueva Zelanda. En esta pieza podemos escuchar música proveniente del Este en Rarotonga, Bali en el Oeste y las taiko desde el Norte en Japón, con millones de manos tocando las percusiones que reflejan a todos esos aventureros que navegaron el Océano Pacifico y poblaron todas las islas que se encontraron en su trayecto.
Aloha’Oe
Compositora: Reina Lili’uokalani
Intérprete: Mana Music Quartet
Si eres chavo ruco como yo, seguro pudiste reconocer a este personaje, Benito Bodoque las caricaturas de Don Gato y su Pandilla de Hanna-Barbera, una serie animada de principios de la década de los 60’s pero que se siguió transmitiendo en México hasta los 90’s. Y bueno esta canción que canta Benito es del primer episodio en el que se gana un viaje a Hawaii, una de las islas más remotas de Oceanía. Y por cierto que la voz fue doblada por Jorge Arvizu, mejor conocido como “El Tata”, ese de “Quiero mi Cocol”.
Lili’uokalani, la última Reina de Hawaii
Y bueno, ahora vamos a escuchar la pieza original que se titula Aloha ’Oe, compuesta por Lili’uokalani, la última reina de Hawaii. Y aunque la compuso para despedirse de un amor platónico, esta canción cobró mucha fuerza como símbolo de resistencia cuando en 1893 la reina fue derrocada por los estadounidenses que querían el control de la industria del azúcar, que era como la nueva fiebre del oro. Cinco años más tarde Hawaii fue anexada como una colonia de Estados Unidos, como ha permanecido hasta ahora. Desde su palacio, en arresto domiciliario, la reina Lili’uokalani transcribió esta canción como símbolo de adiós a la libertad y a la soberanía de su pueblo.
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Eumeralla, un Requiem de Guerra por la Paz
Compositora: Deborah Cheetham Fraillon
Intérpretes: Orquesta Sinfónica de Sydney y el Coro Filarmónico de Sydney
Director: Benjamin Northey
Las Guerras de Resistencia de Eumeralla fueron un conflicto bélico sangriento entre los aborígenes australianos y los colonizadores ingleses, por las tierras que pertenecían a los Gunditmara que se ubican en lo que ahora se conoce como la región de Victoria en el sur oeste de Australia. Aunque tiene la estructura de una misa de requiem tradicional, toda la obra fue escrita en el idioma natal de los Gunditmara para honrar sus tradiciones y las pérdidas humanas durante la conquista inglesa.
Australia es tan grande que como en nuestro continente, la conquista tuvo varios frentes y en cada frente surgieron leyendas e historias de resistencia. Uno de los instrumentos más reconocido en el mundo como el instrumento tradicional de Australia es el didgeridoo, que aunque era exclusivo del norte de esta isla gigantesca, con el tiempo también se convirtió en un símbolo de resistencia, pero para platicarte sobre el didgeridoo te dejo con nuestro amigo Silvestre K’anil Díaz.
Concierto para didgeridoo
Compositor: William Barton
Intérpretes: Orquesta Sinfónica de Queensland
Director: Sean O'Boyle
Un tronco de eucalipto ahuecado naturalmente por las termitas puede parecer un objeto sencillo. Para los pueblos aborígenes del norte de Australia, sin embargo, ese tronco guarda una de las tradiciones musicales más antiguas del continente: el didgeridoo, conocido también como yidaki.
Con más de mil años de historia, este instrumento de viento produce un sonido continuo gracias a la respiración circular, una técnica que permite expulsar aire mientras se inhala por la nariz. Sobre ese bordón permanente, el intérprete incorpora vocalizaciones, armónicos y variaciones tímbricas que enriquecen el discurso musical y convierten una sola nota en un universo sonoro.
Músico australiano tocando el didgeridoo
Tradición aborigen y creación contemporánea
El protagonista de esta sección es William Barton, compositor, cantante y multiinstrumentista perteneciente al pueblo aborigen Kalka Dungu. Aprendió a tocar el yidaki desde los doce años bajo la enseñanza de su tío Arthur Peterson, quien más tarde le heredó el instrumento. A lo largo de su carrera ha buscado tender un puente entre la tradición musical de los pueblos originarios australianos y la escritura sinfónica contemporánea.
Como él mismo ha explicado, su propósito consiste en "tomar la cultura más antigua del mundo y fusionarla con el rico legado musical de Europa".
Los cuatro elementos de la naturaleza
En el Concierto para didgeridoo y orquesta, William Barton convierte un instrumento tradicionalmente asociado a ceremonias y prácticas culturales aborígenes en el solista de una gran orquesta. La obra está organizada en cuatro movimientos inspirados en los elementos de la naturaleza: Tierra, Aire, Agua y Fuego. Cada uno explora distintas posibilidades expresivas del didgeridoo y su diálogo con la orquesta.
La naturaleza como inspiración
La relación con el paisaje atraviesa buena parte de la producción de William Barton. En sus composiciones aparecen imágenes vinculadas al territorio australiano y a los fenómenos naturales. Una de sus obras para cuarteto de cuerdas, por ejemplo, evoca el petrichor, el aroma que desprende la tierra cuando llegan las primeras lluvias después de un periodo seco. En el concierto para didgeridoo, esa conexión se manifiesta a través de los cuatro elementos que articulan toda la partitura.
El aliento de los ancestros
Para Barton, el yidaki es mucho más que un instrumento musical. "El yidaki encarna todo lo que representa la tierra, porque proviene del árbol; es el aliento de la vida y de la tierra. Encarna la historia de esos árboles antiguos. El yidaki guarda recuerdos; es el aliento de nuestros ancestros, especialmente cuando el instrumento se transmite físicamente de una persona a otra." Esa idea nos muestra el lugar que ocupa el didgeridoo dentro de su música como un vínculo entre memoria, territorio y tradición que encuentra nuevas posibilidades al dialogar con la orquesta sinfónica.
Este programa radiofónico es producido en Autlán de Navarro, Jalisco, por Harlock Media, en colaboración con Jalisco Radio del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión, y fue posible gracias a Begoña Lomelí, Barcha, Lupita Jimenez, Fabian Pelayo, Silvestre K’anil e Issac Ramirez.