MARINEROS
Retro-Conexión
Dora Senkowski
El Mar ha sido inspiración para músicos, científicos, exploradores… En realidad el Mar es una fuente de inspiración para sea quien sea que ponga los pies en la arena. El sonido de las olas, la brisa húmeda con ese exquisito olor a sal, los atardeceres mágicos, darnos cuenta de lo ínfimos que somos y de lo insignificantes que se ven nuestros problemas frente a la vastedad del oceano.
UNE BARQUE SUR L’OCEAN
Uf, los impresionistas, son de mis favoritos. ¡Las armonías, los colores! Es como estar en un mar encantado en el que los peces saltan y brillan en la noche tapizada de estrellas que se reflejan en el agua. Para mi, como cellista, la experiencia de tocar música impresionista fue siempre como si la concentración y la energía acumulada entre los músicos de la orquesta nos transportara a otra dimensión.
LA MER
Para la siguiente historia tenemos que viajar a Japón, a principios del siglo XIX.
Katsushika Hokusai era un artista en sus setenta que no dejaba de trabajar, y estaba loco por dibujar, lo hacía feliz como a un niño y siempre estaba tratando de mejorar su trabajo. Fue un vanguardista en su arte y sus técnicas cambiaron la industria de las impresiones significativamente en Japón.
La Gran Ola de Kanagawa - Katsushika Hokusai 1830
Fue en esta etapa de su vida que publicó una colección de impresiones titulada Treinta y Seis Vistas del Monte Fuji. En estas impresiones, Hokusai plasma lo eterno y lo efímero. El momento fugaz de la vida humana contra la permanencia de la naturaleza, siempre renovándose a lo largo de las estaciones y el Monte Fuji, ahí, sin cambiar, observando con su cima cubierta de nieve todo el año.
La primera impresión de la colección congela en el tiempo justo el instante previo al que La Gran Ola de Kanagawa, majestuosa, y cruel, destroza las lanchas de los pescadores que se aferran a ellas con la esperanza de sobrevivir para volver a ver a sus familias.
SHEREZADE
La historia de Sherezade comienza con la traición de la esposa de Shahryar, el rey de toda Persia, un reino tan grande que se extendía hasta las fronteras de India y China. Furioso por el engaño de la reina, la mandó ejecutar y pronto decidió desposar todas las noches a una virgen de la ciudad, pero para asegurarse de que no lo volvieran a engañar, las decapitaba con los primeros rayos del Sol al día siguiente. Una tras otra, noche tras noche, las doncellas de la ciudad comenzaron a desaparecer de sus hogares y eran llevadas a la presencia de Shahryar para su celebración de matrimonio… y su sentencia de muerte…
Scheherazade y el Sultán - Ferdinand Keller, 1880
Después de varias semanas de terror entre los habitantes de la ciudad, una doncella, la hija mayor del consejero del rey, se ofreció como voluntaria, pero es que esta chica no era una persona común. Su nombre era Sheherezade. Mientras toda la corte la ignoraba por ser solo una joven mujer, ella estudiaba los archivos del palacio; leía las historias y leyendas de reyes anteriores; conocía sobre la cultura de otros países, sus poemas, sus artistas, sus héroes; le encantaba la filosofía, la ciencia y el arte. Era una soñadora, además era carismática pero con mucho carácter y de buenas tradiciones.
Durante la noche de bodas, Sheherezade pidió como última voluntad, que la dejaran contarle una historia a su hermana antes de dormir. Cuando llevaron a su hermanita al palacio, Sheherezade le contó la historia de un marinero llamado Simbad. Simbad era el hijo de un comerciante rico en Bagdad. Desde muy joven se dió la vida de un rey. Vestía ropa cara, ofrecía festines en todas las casas que poseía, y les daba regalos caros a sus amigos. Nunca se preocupaba por cuánto gastaba y se dio la gran vida por muchos años, pero un día, abrió su cofre de dinero y se dio cuenta de que ya estaba vacío. “Que Allá me perdone” se lamentaba Simbad, “he malgastado la fortuna de mi padre!”.
“¿Ahora que voy a hacer?“ Así que se armó de valor y decidió convertirse en un comerciante como su padre, y navegar los océanos en busca de negocios y fortuna. Preparó su barco, juntó una buena tripulación y zarpó un día muy temprano por la mañana, viendo en el puerto a su familia sin saber si esa sería la última vez que los vería…
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